Muchos artistas llegan a un punto en que reflexionan no sólo sobre su vida personal sino sobre su carrera. No hay grupo humano que guste mas de mirarse al ombligo que los artistas, pero de esta practica han resultado películas muy bellas como A Cat in the Brain de Lucio Fulci, 8 y 1/2 de Fellini y The Beaches of Agnes de Agnes Varda. Dolor y Gloria es parte de este club, es Almodovar mas personal que de costumbre, y eso es mucho decir. ¿Como puede ser mas personal si el español tiene como temas centrales la sexualidad, su relación con las mujeres - particularmente su madre - y su infancia? Bien, es que Dolor y Gloria es también sobre Almodovar como figura y artista, como marca y como celebridad, con una cuota de autorreferencia que va desde el guion hasta el casting.
Salvador Mallo (Antonio Banderas) es un director jovato que hace años no dirige un nueva película, su inactividad de debe en parte a dolores físicos que lo dejan inmóvil y adicto a calmantes. La filmoteca de Madrid lo invita a presentar el reestreno de uno de sus primeros films, así es que Salvador contacta a Alberto (Asier Etxeandia), protagonista de aquella película y con quien no tiene relación hace 30 años luego de una fuerte pelea sobre drogas. Dolor y Gloria explora la vida de una persona complicada empezando desde su infancia precaria junto a su mama Jacinta (Penelope Cruz), su primer y mas grande amor en los 80s y su presente enfermo, transitando el ocaso de su carrera. Por mas deprimente que suene, se trata de una peli divertida y altamente humana, Almodovar no recurre jamás a los golpes bajos traicioneros y en cambio opta por momentos mas pequeños y sinceros.
La relación entre Salvador Mallo y Pedro Almodovar es directa, sus obsesiones, sus relaciones amorosas, el recuerdo casi de fabula de su infancia, la importancia de su madre y la cultura española... personaje y creador están espejados a lo largo de la película. Nadie salvo Antonio Banderas podría tomar este rol, su carrera y la de Pedro están estrechamente relacionadas, tanto así que trabajaron juntos en ocho películas incluyendo clásicos fundacionales como Matador. Su interpretación es mucho mas calmada y sutil de lo esperado, el sufrimiento interno y las memorias son expresadas con una calma dolorosa que muy pocas veces explota. Hay momentos cómicos, como cuando Salvador prueba heroína por primera vez, y momentos super íntimos como su reencuentro con Federico, su antiguo amante. Ese rencuentro es un gran ejemplo del tono general de la película, se trata de una de las secuencias de mayor peso dramático en Dolor y Gloria, uno de los clímax mas interesantes que terminan por unir pasado y presente, Almodovar eligió tratarlo con naturalidad, sin quiebres ni vueltas de tuerca exageradas. Simplemente el recuerdo de un viejo amor que marco la vida de ambas personas y un cierra sano a tantas dudas.
Se pueden escribir libros enteros sobre las figuras maternas en el cine del español, en esta película vemos dos versiones distintas del mismo personaje. Penelope Cruz y Julieta Serrano dan vida a Jacinta en dos etapas completamente diferentes. Una, vista a través de los recuerdos luminosos de un niño, la otra, en la memoria reciente de un hombre adolorido que se siente en deuda. Ambas actrices interpretaron madres icónicas en Volver y Matador, con la particularidad que Julieta Serrano ya fue la "madre ficticia" de Banderas en dos películas.
El uso altamente expresivo de los interiores y el color ya es una marca registrada de Pedro, el rojo es una de las obsesiones, tanto como símbolo de pasión como de consumo destructivo. El diseño de arte es uno de los aspectos mas interesantes en la filmografía del español, Dolor y Gloria no es la excepción -en particular en esa cueva donde vivía con sus padres- pero dista de ser el festín visual de Todo Sobre Mi Madre o La Piel que Habito, Almodovar parece haber tomado un camino mas austero y calmo en todos los aspectos de esta película, eso tal vez nos habla del momento en que se encuentra como artista. No hay una línea narrativa fija, nunca nos quedamos con alguno de los dramas que aquejan mental y físicamente a Salvador, simplemente surfeamos entre el pasado y el presente rescatando momentos. Esto puede resultar frustrante ya que no se profundiza en muchas de las potenciales tangentes, pero de alguna forma funciona. Resumir una vida en un solo problema seria faltarle a la realidad, después de todo no es una oscilación fatal entre el dolor y la gloria sino mas bien un punto intermedio donde ambas cosas conviven.


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